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EL EXITO SE BASA EN UNIÓN

 


Cuando el crepúsculo se deslizó lentamente sobre un bosque de manglares que bordeaba un río en lo profundo de una jungla en el sudeste asiático, el profesor Hugh Smith, un biólogo lejos de su hogar en el estado de Washington, miró hacia el exuberante paisaje. De repente, todo el dosel brilló como si un rayo hubiera salido disparado del árbol. Entonces todo se oscureció. 


Una vez que recuperó su capacidad de razonamiento mental, Smith se dio cuenta de que los árboles, de hecho, no brillaban. Estaban cubiertos de rayos bioluminiscentes, todos iluminados al mismo tiempo. Al regresar a casa, Smith escribió un artículo de revista sobre su experiencia, pero nadie le creyó.


Ahora, gracias a la ciencia moderna, sabemos cómo y por qué ocurrió realmente este desconcertante comportamiento: es con fines evolutivos. Los investigadores publicaron un artículo de revista en Science explicando que cuando los relámpagos se encienden en momentos aleatorios, la probabilidad de que una hembra responda a un macho en los rincones profundos y oscuros de un bosque de manglares es del 3 por ciento. Pero cuando los relámpagos se encienden juntos, la probabilidad de que las hembras respondan aumenta al 82 por ciento. 


La sociedad a menudo nos enseña que es mejor ser la única luz brillante que estar en un bosque de luces brillantes. Después de todo, ¿no es esa la forma en que mucha gente piensa hoy sobre el éxito? Cuando algún recurso, ya sea la aceptación en la universidad más prestigiosa o una entrevista con una empresa de primer nivel, es limitado, se nos enseña que tenemos que competir para diferenciarnos. 


Sin embargo, la investigación muestra que este no es realmente el caso. 





Cuando las luciérnagas pudieron sincronizar sus pulsos entre sí al milisegundo, les permitió separarse perfectamente, eliminando así la necesidad de competir. De la misma manera, cuando ayudamos a otros a mejorar, podemos aumentar la cantidad de oportunidades disponibles en lugar de competir por ellas.


Al igual que las luciérnagas, una vez que aprendemos a coordinarnos y colaborar con quienes nos rodean, todos comenzamos a brillar más, tanto individualmente como como ecosistema.

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